jueves, 16 de octubre de 2008

hoy y tipos de buscadores

hoy concimos algunos buscadores de internet como:

- google
-altavista
-alltheweb
-ask.com

Todos cuentan con una busqueda avanzada la cual nos permite delimitar mas nuestro
tema que investigaremos:

·Delimitando el tiempo

·introduciendo algun dominio

·o el pais donde queremos buscar

importancia de la buaqueda en internet

1. Introducción: La Sociedad de la Información


En la actualidad nos encontramos inmersos en un nuevo orden social generado a partir de diferentes cambios. Estamos ante una verdadera revolución tecnológica e informacional (CASTELLS, 1997), que lejos de considerarse como una mera transición u optimización de métodos, tecnologías y actividades, está derivando en la aceptación de un nuevo imperativo social, donde los cambios son lo suficientemente significativos como para marcar una discontinuidad histórica frente a etapas pasadas.

Esta sociedad se caracteriza por un claro predominio de lo global, especificado en términos de interconexión, descentralización, red y trabajo en equipo. Por una parte, la despersonalización se supera en esta nueva era con el protagonismo del individuo, y la importancia de la calidad del proceso más que del producto. Y por otra, aunque no se elimina la competitividad, la interconexión facilitada por la estructura en red y la gestión distribuida de la mayor parte de las actividades favorece relaciones de cooperación entre los individuos que anteriormente se encontraban geográficamente distantes. Se trata de un momento social en el que parecen permitirse mayores libertades en los tiempos y espacios, y en el acceso a todo tipo de información, gracias a la eficiencia de las nuevas tecnologías predominantes, en especial de Internet. De este modo, la información se convierte en la materia prima de esta sociedad, y muchas cosas que antes se producían y consumían en estado sólido, ahora son transmutadas en bits, en energía que puede ser modificada, almacenada, transmitida, duplicada y multiplicada. Además, el tipo y la cantidad de información existente en este momento están generando transformaciones en los métodos de producción, asimilación y almacenamiento de la información. Y son estas nuevas características que adquiere la información, a través de procesos de digitalización, las que establecen las fronteras de este nuevo orden social y consecuentemente, unos nuevos modos de procesamiento y asimilación.

2. Los cambios cognitivos y socieducativos en la sociedad actual


Nadie puede negar que en la nueva sociedad se recrean nuevos escenarios de socialización, de enculturación o de educación. Somos conscientes de la revolución "de las comunicaciones", "de las tecnologías", "de la información", y sus repercusiones en numerosos ámbitos sociales, desde el financiero hasta el comercial, el sanitario o incluso el educativo. Sin embargo, apenas se habla de las repercusiones a nivel micro, de las modificaciones sociocognitivas que se están generando en los sujetos.

Si nos fijamos en la literatura, no son muchos los autores que se aventuran firmemente a establecer las bases de la "revolución cognitiva". El propio Castells, considerado uno de los principales eruditos de la sociedad actual, apenas deja entrever las implicaciones que esta nueva sociedad y las tecnologías preponderantes del momento suponen para las estructuras y los procesos mentales de los individuos. De forma general, afirma que asistimos a un momento de revolución, momento inductor de discontinuidad en la base material de la economía, la sociedad y la cultura, sin profundizar en otras transformaciones concretas de lo personal. Y a pesar de que señala que esta revolución "se dirige a la modificación de los procesos, más que a la inducción de nuevos productos" (CASTELLS, 1997: 57), tan sólo afronta el tema del procesamiento de la información para referirse a la calidad de la mente humana como "fuerza productiva directa" del sistema económico, el cual opera y subsiste a partir de la generación y el intercambio de información y conocimiento. El propio autor se cuestiona como el empleo se está concentrando en el procesamiento de la información desde el punto de vista de la economía, las empresas y las tecnologías encargadas de este cometido, sin indagar apenas en las repercusiones que este mismo procesamiento de la información comporta a nivel personal en cuanto a la adquisición de nuevas formas y estrategias operativas de procesamiento.

Y es que, como concluye Navarro, la mayor parte de la gente informada estaría dispuesta a reconocer que "nuestra sociedad está experimentando cambios a nivel comunicativo o informativo, incluso económico, no percibiéndose con igual nitidez una revolución en la esfera de lo propiamente cognitivo" (NAVARRO, 2002: 120).

Sin embargo, y aunque su visibilidad no sea clara, lo cierto es que se están produciendo modificaciones cognitivas, respecto a la forma de acceder y procesar la información, debido a la aparición de nuevas tecnologías informativas. Y éste es un matiz que no resulta precisamente novedoso, ya que en otros momentos históricos anteriores, también bajo la influencia de ciertas tecnologías imperantes, se ha estudiado cómo la adquisición de diversos sistemas simbólicos y el uso de determinadas herramientas culturales tienen efectos decisivos en los modos de pensamiento y funcionamiento psicológico. Es fácil advertir cómo cada vez que surge una nueva tecnología comunicacional (como la palabra, el libro impreso o las TIC) no sólo se aumenta la accesibilidad de los sujetos a la información, sino que además se demandan nuevas capacidades en los sujetos relacionadas con la apropiación de los nuevos códigos que la tecnología proyecta. Estas consideraciones han sido objeto de análisis de numerosos autores, desde Ong a Olson, hasta McLuhan y De Kerckhove, que han venido investigado el impacto de las diferentes tecnologías tanto en lo que se refiere a la estructura, como al contenido de nuestras mentes.

Por ello, y pese a que en la actualidad apenas se haya abordado suficientemente esta cuestión, ni se hayan asumido de forma explícita estos cambios, a nuestro modo de ver, empiezan a ser frecuentes ciertas aserciones que redundan en advertir cómo en la actualidad se está sucediendo una renovación cognitiva y socioeducativa. Una renovación que, basada en las Tecnologías de la Información y la Comunicación, va a comportar una serie de posibilidades para los sujetos, pero que también va a demandar de los mismos ciertas habilidades y destrezas, como expondremos en los apartados siguientes.

3. Posibilidades y retos en torno a las Tecnologías de la Información y la Comunicación


Si nos centramos en cómo se desarrolla la llegada de nuevas tecnologías, es preciso tener en cuenta que en su origen, las tecnologías son inventadas para resolver ciertas limitaciones que puedan promover el avance de las sociedades y la próspera evolución de los sujetos. La nueva tecnología pretende introducir mejoras tanto en los modos de producción como de comunicación. Por ello, y en lo que se refiere al dominio cognitivo, las tecnologías también van a permitir optimizar y ampliar ciertas capacidades intelectuales (MARQUÉS, 2000). Esta ampliación de las capacidades está vinculada con el archicitado pensamiento McLuhaniano de que las tecnologías o los artefactos son extensiones para el individuo. Desde este pensamiento, se entiende que las tecnologías multiplican las posibilidades de los sujetos para la realización de diversos cometidos y facilitan nuevas formas de actuación e interactuación con algún tipo de reducción en cuanto a costes, espacios o tiempos, respecto a etapas pasadas.

En consonancia con esto, en la actualidad se empieza a deliberar en torno a nuevas formas de prolongación relacionadas con las tecnologías presentes, las Tecnologías de la Información y la Comunicación, en especial Internet. En torno a esta idea, algunos autores han encontrado algunas extensiones cognitivas, que incrementan la actividad mental de los sujetos en diferentes procesos. Estebanell y Ferrés (2001) exponen cómo las posibilidades tecnológicas permiten amplificar y exteriorizar algunas funciones cognitivas como la memoria (bases de datos, hiperdocumentos), la imaginación (simulaciones), o la percepción (captadores numéricos, telepresencias, realidades virtuales…). De todas éstas, la contribución más relevante se refiere a la idea de "memoria externa" en cuanto a la prolongación nuestra propia memoria. Nuestra memoria biológica queda limitada frente a las posibilidades que ofrecen las tecnologías. Así, mientras nosotros seguimos teniendo los mismos recursos y las mismas capacidades cognitivas limitadas para el procesamiento de la información, proliferan las herramientas para almacenar, transmitir y acceder a la información (SANCHO, 2001), que conformarán nuestra memoria externa. Y esto invita a reflexionar sobre la posibilidad de utilizar estas herramientas tecnológicas actuales para superar nuestras propias limitaciones.

En la actualidad, Internet se está convirtiendo en nuestra memoria externa, debido principalmente a su ilimitada capacidad de almacenamiento de información. A la Red acudimos cuando necesitamos información sobre algo, porque es posible acceder a una vasta cantidad de información, de temática muy variada y en cualquier momento. Esto hace pensar en Internet como una memoria externa (TIFFIN & RAJASINGHAM, 1997), exenta (DE LAS HERAS, 1991) o colectiva (MATTELART, 2002), que amplía las posibilidades de almacenamiento y recuperación de información que poseen biológicamente los individuos.

Sin embargo, esta memoria externa también cuenta con una serie de inconvenientes para los sujetos, que dificultan su óptimo aprovechamiento y que exigen además nuevas estrategias cognitivas y metacognitivas para operar con la información. Uno de los principales inconvenientes se refiere a la dificultad para gestionar el amplio volumen informativo, ya que Internet es un medio de fácil publicación y distribución que no ofrece resistencia ante informaciones de escasa calidad, ni está sujeta a clasificaciones que permitan ordenar los contenidos distribuidos.

La Red desarrolla una función editora sin apenas intermediación, capacitando a los sujetos para publicar directamente su propia información. Y al no existir filtros que delimiten qué tipo de información es susceptible de publicación, en cuanto al contenido, a los fines o a los destinatarios, todo se publica porque, en principio, todo puede ser valioso. Y no sólo esto, sino que además toda esta información disponible no puede clasificarse, porque no se sabe ni cuánta ni en torno a qué temas se genera información cada día. Esto está evidenciando un desorden informativo que no facilita la recuperación precisa de información.

De nada sirve que en esta gran memoria exista mucha información diversa y accesible, si no se garantiza cierta calidad, y sobretodo, si no se sabe cómo acceder a lo que realmente se necesita. Y esto es algo que afecta directamente a los ciudadanos, puesto que saben que pueden encontrar información, pero en demasiadas ocasiones naufragan en el intento, tienden a navegar horas y horas hasta llegar a la información que desean o desvían su mirada hacia temáticas alejadas a sus objetivos iniciales; o lo que es peor, topándose en algunas ocasiones con contenidos no deseados, ilícitos o ilegales, y sorteando publicidad abrumadora.

Esto hace difícil el camino de acceso real a la información, teniendo que ser estratégico (FUENTES, 2001a) en el proceso de búsqueda de información para llegar con el mínimo tiempo posible a la información más idónea para dar respuesta a una necesidad informativa y así verse realizados los objetivos que han motivado la conexión a Internet. Cabe tener en cuenta que para ser estratégico en la búsqueda se ha de tener en cuenta la demanda, el entorno y el propio usuario de la red (FUENTES, 2001b; FUENTES & HERNÁNDEZ, 2006). Otro de los inconvenientes de esta memoria externa se refiere al dinamismo y a la constante actualización de Internet. Dados los reducidos costes de edición y publicación, es posible modificar y reeditar la información de forma rápida, para hacerla de nuevo disponible. Esta factible actualización –ya que de hecho no toda la información está actualizada, ni se actualiza– dota a la información de un carácter abierto, vivo, no estático, capaz de reconfigurarse para adaptarse a las particularidades del momento. Esto también conlleva a que mucha de la información desaparezca y sea relevada por nueva, lo que indica que la información tiene un ciclo de vida. Todo esto se traduce de nuevo en la dificultad para localizar una información dentro de esta gran memoria externa, que al no permanecer estable, no garantiza que al acceder por segunda vez a una misma información se encuentre en el mismo lugar o no haya sufrido modificaciones.

Precisamente esta constante evolución y modificación imposibilita el registro de toda la información existente. No es posible conocer cuánta información existe sobre un tema para evitar contradicciones o redundancias, haciendo frecuente la duplicidad de información. Esto nos lleva a otro de los inconvenientes de esta gran memoria que hace referencia a criterios de calidad, veracidad o autenticidad.

La libertad que permite Internet y la ausencia de filtros de calidad están poniendo en cuestión su fiabilidad informativa. De este modo, una considerable porción de información es de naturaleza dudosa, de escasa exactitud, contradictoria, nociva o ciertamente mediocre. Poca de la información contenida en Internet ha sido organizada, catalogada o evaluada bajo criterios científicos y de relevancia científica. Y a veces, son las páginas menos accesibles o restringidas las que suelen poseer mayores índices de calidad.

Todo esto dificulta sin duda la utilización de Internet como memoria externa, ya que no sólo se complica el proceso de localización de la información que se necesita, sino que además es preciso analizar con cautela el contenido de lo que se recupera, para valorar tanto el origen, la presentación y la veracidad, como la capacidad de contraste con información similar. Sin embargo, a pesar de los inconvenientes que presenta Internet en cuanto memoria externa, las posibilidades informacionales que ofrece son suficientemente relevantes como para reflexionar en torno a un conjunto de habilidades esenciales, que capaciten a los sujetos y puedan equilibrar todas estas limitaciones.

Es preciso matizar previamente, que algunas de estas limitaciones son connaturales al propio medio, han permanecido desde sus orígenes hasta la actualidad, por lo que seguirán existiendo. Inconvenientes como la falta de control sobre los contenidos distribuidos, la sobreabundancia, o el problema de la calidad de la información seguirán manteniéndose. Pero otros pueden ser susceptibles de modificación, y de hecho se están sucediendo numerosas investigaciones y proyectos que tratan de estudiar algunos de estos problemas, haciendo cada vez más intuitivas las tecnologías y optimizando sus posibilidades, facilitando la ordenación y la manejabilidad de la información y de sus enlaces; este es el caso de las innovaciones en materia de Web Semántica, que posibilitará la descripción, definición, relación y contextualización de la información (HERNÁNDEZ, LÓPEZ, GONZÁLEZ y GARCÍA, 2005). También de otras técnicas y especializaciones científicas para el tratamiento de los problemas de desorganización y desestructuración de la información contenida en la Web, como la Arquitectura de la Información (BAEZA, RIVIERA y VELASCO, 2004) –para cuestiones de diseño y usabilidad- y la Minería de Datos –para descubrir relaciones entre datos y establecer información a partir de otra información (GARCÍA, 2003). A pesar de su relevancia, estos trabajos no resuelven la totalidad de los problemas presentes en la Red. Esto significa que para contrarrestar estas limitaciones los usuarios de la Red deben ser estratégicos en la búsqueda, selección, gestión, interpretación, tratamiento y presentación de la información.

Estas estrategias deben ser diferentes de las que tradicionalmente se han venido desarrollando, por lo que las transformaciones necesarias van a implicar nuevos desafíos tanto para los ciudadanos, como para las instituciones y agentes encargados de instruirlos. En este sentido, en primer lugar, ya no va a ser tan necesario que se adquiera un cuerpo de conocimientos finitos, tanto como que se desarrollen estrategias para aprender a aprender, y para saber buscar, valorar y gestionar el amplio volumen de información. En segundo lugar, el gran volumen de información que actualmente se halla en la Red puede llevar a la sobreinformación, e incluso la desinformación y desbordar las capacidades de asimilación (AREA, 2001), exigiendo una valoración constante de información (PICARDO, 2002). Por lo que seguir pretendiendo desarrollar las habilidades cognitivas tradicionales de acumulación y de reproducción de la información, resulta hoy en día algo inverosímil. Se hace necesario formar a los individuos en otro tipo de habilidades para la recuperación, el análisis y la comunicación de información, relacionadas con procesos cognitivos superiores, a través de los cuales puedan valorar y contrastar la información.

En tercer lugar, si deja de resultar relevante y viable la acumulación continua de información, ya que gracias a la memoria externa es posible acceder a prácticamente todo el contenido disponible, empezarán a tomar importancia otras habilidades más complejas como el hecho de saber buscar información, discriminar entre diversas fuentes, localizar y recuperar información relevante, organizarla, evaluarla, etc., tareas esenciales para procesar información y generar conocimiento.

También, como hemos señalado, se pone en cuestión la fiabilidad y validez de la información, lo que va a requerir de los ciudadanos nuevas actitudes y habilidades para valorar y crear información. La sobreabundancia y diversidad informativa a la que estamos expuestos exige ciertas estrategias para priorizar la información relevante, y para valorar su origen o su calidad (ver Tabla 1).

Tabla 1: Criterios relevantes en la selección de la información en Red.

Fuente: FUENTES, 2001a:4.

Por otra parte, la multiplicidad de medios (texto, sonido, imagen, vídeo, animación, gráfico, mapa conceptual…) que es posible combinar para la generación y presentación de información en Internet requiere nuevos conocimientos y estrategias para la descodificación de los diferentes lenguajes, así como el aprendizaje de nuevos códigos, sobre todo icónicos y visuales que permitan la creación de producciones propias a través de estos mismos medios (CORREA, 2001).

Todas estas estrategias y habilidades necesarias para la capacitación digital presentan, como venimos advirtiendo, nuevos retos socioeducativos que, a su vez, generan nuevas exigencias que deben responderse desde la escolarización obligatoria para posibilitar el afrontamiento de dichos cambios con la prontitud y la relevancia que merecen. Expondremos a continuación cómo son percibidos estos cambios desde el ámbito educativo para entender cómo es posible afrontarlos.

4. La educación ante los retos informacionales y tecnológicos


A pesar de que se ha empezado a reflexionar en torno a la visibilidad de los cambios de la Sociedad de la Información, todavía no se puede asegurar que se perciban con nitidez, lo que dificulta tanto la claridad de los retos que se presentan, como el afrontamiento de responsabilidades por parte de los diferentes ámbitos. Debido a esto, muchas de las estrategias y habilidades que son necesarias en la actualidad se están desarrollando de modo implícito, como un efecto indirecto derivado de la utilización de las nuevas tecnologías, cercano a lo que Monereo y Fuentes exponen como "la mente virtual de los nativos tecnológicos". Las nuevas generaciones de individuos que crecen y se desarrollan en torno a las nuevas tecnologías se encuentran más familiarizadas, mediatizadas y, sobretodo, preparadas para desenvolverse y progresar en y con los nuevos medios telemáticos. Estos nativos tecnológicos adquieren mayor facilidad para procesar información discontinua e interconectada, aprenden a resolver sus necesidades informativas a través del acceso y la búsqueda de información en Internet y aprenden a relativizar la importancia de lo que leen (MONEREO & FUENTES, 2005).

Sin embargo, es preciso que estas habilidades se generen en un contexto educativo, donde se desarrollen orientaciones y pautas precisas para prevenir o paliar ciertos peligros y riesgos relacionados con la inseguridad del medio. Se hace necesario que los ciudadanos adquieran de forma explícita una serie de competencias y una alfabetización multidimensional (tecnológica e informacional), un conjunto de habilidades y actitudes que les permitan no sólo aprovechar las potencialidades informativas del medio, sino acceder y procesar la información de forma eficiente. Y, a su vez, convertirse en autores de información de calidad y rigurosidad.

Por ello entendemos que al ámbito educativo, en concreto a la escuela, le corresponde un importante papel en la asunción de estos cambios. Durante mucho tiempo, el conjunto de habilidades y conocimientos básicos se aprendían en la etapa de escolarización obligatoria y se consideraban de alguna manera finitos, porque culminaban con dicha etapa (MAJO, 2000). Es decir, los conocimientos eran limitados y podían trasmitirse de unos sujetos a otros. Además, este modelo se veía favorecido porque la gran mayoría del conocimiento se almacenaba en textos, conformando una cultura escrita, donde el discurso oral de los educadores era el principal canal de transmisión y de conocimiento. Pero hoy en día hemos pasado desde lo que Olson había denominado "un mundo en papel" a un mundo gobernado por múltiples lenguajes además del textual, el audiovisual y el informático. Y esto unido a la acumulación y el desbordamiento de los contenidos disponibles está contribuyendo a generar la necesidad de preparar a los ciudadanos para la comprensión de la información en los diferentes lenguajes y soportes.

Es evidente, que durante mucho tiempo la escuela viene promoviendo un conjunto de habilidades para la interpretación y la expresión de un lenguaje lineal, lo que ha generado un modo de procesamiento secuencial y un aprendizaje receptivo y asociativo. Sin embargo, en la actualidad los lenguajes audiovisuales han superado a la oralidad y textualidad tradicionales, debido a que las nuevas tecnologías existentes aglutinan los diferentes modos de lenguaje (CORREA, 2001). Por esta razón encontramos necesario que la escuela aproveche las oportunidades que estos medios aportan, en cuanto a las posibilidades para representar el conocimiento a partir de diferentes lenguajes, formando ciudadanos capaces de decodificar, comprender y crear expresiones y representaciones que integren todos estos lenguajes.

Además, la evolución continua de los entornos tecnológicos, económicos y sociales precisa una actualización permanente del saber. Esto hace preciso asumir, más que nunca, que los individuos deben educarse a lo largo de la vida, ya que los conocimientos se modifican constantemente y tienen un ciclo de vida concreto, no siendo hoy suficiente con la formación recibida en un único ámbito, o en un momento evolutivo concreto. Aprender a lo largo de la vida implica adaptarse a vivir en un mundo en constante cambio, donde lo importante es adquirir estrategias para aprender a aprender, y adquirir los conocimientos en el momento en el que se necesiten.

En la actualidad, el hecho de que se disponga de forma inmediata y permanente, de grandes cantidades de información a través de Internet, contribuye, por un lado, a que sean más importantes los procesos de descubrimiento de información relevante, que la apropiación de la información misma como objetivo final; y por otro, a que se reduzca el protagonismo de los profesionales de la educación, en especial de los profesores, como únicos poseedores y transmisores de conocimientos, dadas las múltiples vías de acceso y de transmisión de información existentes en la actualidad. Hoy en día los conocimientos que se aprenden en la escuela pueden ser contrastados, ampliados y/o modificados a través de información procedente de Internet. Y aunque, como hemos comentado, debemos mostrar cierto recelo hacia la información que proviene de ella, ya que puede no ser fiable, actualizada o acertada, no podemos negar sus aptitudes como medio informativo de pluralidad temática, en el que encontrar información para cualquier necesidad o propósito.

En la línea de lo que venimos exponiendo, lo importante no va a ser transmitir una información, puesto que existen muchos medios disponibles desde los que se puede acceder a mucha información, lo realmente importante será saber cómo encontrar información para procesarla, utilizarla, y relacionarla con la información que ya se posee. Debemos saber tomar decisiones relevantes (ver Tabla 2) para buscar y encontrar información en Internet de forma eficiente.

Tabla 2: Decisiones relevantes en la búsqueda de información.

Fuente: FUENTES, 2001a:3.

Este contexto propicia, por un lado, que las competencias básicas se centren en: la enseñanza y el aprendizaje para la resolución de demandas informativas, el acceso a la información digital utilizando los recursos pertinentes, el análisis de la información recuperada, la gestión de la misma, etc., y, por otro lado, genera múltiples retos para el sistema educativo, cambiando los roles tanto del profesor como del alumno. La labor tradicional del profesor, identificada principalmente con métodos expositivos; y del alumno, como receptor pasivo de contenidos, es cambiada por un profesor mediador del aprendizaje y un alumno autónomo capaz de aprender a aprender mediante las TIC. Este cambio de roles va asociado a un cambio metodológico en el que se deben potenciar actividades de reflexión crítica y autorregulación del aprendizaje, siendo estas estrategias auténticas garantías para la efectividad del proceso.

5. Conclusiones


La Sociedad de la Información junto con la evolución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación nos llevan a plantear la búsqueda de información como un proceso que implica mucho más que localizar información y crea la necesidad de ser estratégicos en el momento de plantearse satisfacer una necesidad informativa a través de la Red. Los estudios realizados por las autoras y avalados por la literatura emergente evidencian la necesidad de considerar los problemas socieducativos que plantea el uso cotidiano de la información que se halla en Internet.

Desde el ámbito educativo se debe insistir en la necesidad de enseñar a los estudiantes a realizar búsquedas conscientes e intencionales que impliquen la planificación y autorregulación del proceso. En definitiva, ayudar al estudiante a mejorar sus búsquedas y poder satisfacer sus necesidades informativas por complejas que estas sean, y, por consiguiente, ser estratégico. Si conseguimos que al terminar la escolarización obligatoria los estudiantes sean capaces de acceder a la información de la Red, valorarla, seleccionarla, gestionarla y tratarla con rigurosidad evitaremos una posible brecha digital que puede llegar a ser motivo de exclusión social.

Bibliografía:


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